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Herschel Gryznspan y la Kristallnacht.

Se conoce así a la matanza de judíos ocurrida el 9 de noviembre de 1938, a manos de la población civil. La pesadilla inició 150px-Bundesarchiv_Bild_146-1988-078-07,_Herschel_Feibel_Grynszpancuando, el 7 de noviembre de 1938, el joven  judío Herschel Gryznspan asesinó, en París, al diplomático alemán Ernst von Rath.

De hecho, el ministro de propaganda Joseph Goebbels y otros Nazis cuidadosamente el pogromo. En dos días, alrededor de 250 sinagogas fueron quemadas, alrededor de 7,000 judiós inclinados al negocios fueron atacados, docenas de personas judías fueron asesinadas y cementerios, hospitales, escuelas y hogares judíos fueron atacadas mientras la policia y las brigadas de fuego pasaban por ahí.

Para saber un poco las causas de esta matanza, me enfocaré en explicar un poco de la vida de Gryznspan.

Herschel Grynszpan nació en Hanóver, hijo de padres judíos polacos, siendo su nacionalidad la polaca.

En Hánover se hizo miembro del grupo sionista Misrachi y del club deportivo Bar-Kochba. En los primeros dos años del gobierno nazi, la discriminación de los judíos en Alemania había tomado formas muy concretas, con el boicot a los judíos, la Ley para la restauración del funcionariado civil profesional, que prohibía el funcionariado para los judíos, la Ley contra la masificación de las escuelas y universidades alemanas, que equivalía a la expulsión de los judíos de escuelas y universidades, y otras leyes similares. Grynszpan finalizó en 1935 la escuela primaria (Volksschule) y, con la ayuda financiera de su familia y la comunidad judía de Hanóver, fue a estudiar en la escuela rabínica (yeshivá) situada en la Christgasse 6 en Fráncfort, donde aprendió hebreo y la Torah. Evidentemente esta educación no le satisfacía, ya que interrumpió sus estudios tras once meses.

De vuelta a Hanóver, no encontró ningún puesto de aprendiz, ni trabajo. Trató de emigrar a Palestina, pero le fue denegado el permiso por ser demasiado joven, y debía esperar un año.

En vez de esperar, Grynszpan y sus padres decidieron que debía emigrar e ir a vivir con sus tíos, Abraham y Chawa Grynszpan, en París. Herschel Grynszpan consiguió un pasaporte polaco y un permiso de residencia alemán, con los que obtuvo permiso para abandonar Alemania en dirección a Bélgica, donde vivía otro tío suyo, Wolf Grynszpan. Las relaciones con su tío de Bélgica no eran muy buenas, por lo que en diciembre de 1936 entró en Francia de forma ilegal con ayuda de sus familiares. No tenía posibilidad de entrar en Francia de forma legal, ya que se le exigía demostrar que tenía medios para mantenerse y en Alemania no se permitía a los judíos sacar dinero del país. Grynszpan, que era pequeño, solo 1,54 m de estatura y pesaba unos 45 kg, llegó a París enfermo, con dolores de estómago y vómitos frecuentes.

En julio de 1938, la prefectura de policía decidió que Grynszpan no tenía base para solicitar su estancia en Francia y, en agosto de 1938, le ordenó abandonar el país. Sus intentos de volver a Hanóver con su familia habían fracasado por la negativa de la policía Alemana de permitirle la entrada en el país. En marzo de 1938, Polonia promulgó una ley que desposeía la ciudadanía polaca a todos los ciudadanos que hubieran vivido durante cinco años continuamente en el extranjero: la ley estaba explícitamente diseñada para evitar que los 70.000 judíos que vivían en Alemania y Austria volviesen a Polonia. Así pues, ese camino también estaba cerrado; de todas formas, solo los abuelos, que Grynszpan no conocía, vivían todavía allí. De forma que continuó viviendo en París de forma ilegal. Estuvo activo en los círculos de emigrados polacos y fue miembro del movimiento juvenil Tsukunft de la Federación General Judía del Trabajo en Polonia.

Los Grynszpan estaban entre los aproximadamente 12.000 judíos polacos arrestados, expropiados de todas sus propiedades y subidos en masa a trenes con destino a Polonia. Cuando llegaron a la frontera, se les obligó a caminar dos kilómetros hasta el pueblo fronterizo de Zbąszyń.  Allí, Polonia se negó a admitirlos. Los Grynszpans y miles de otros judíos polacos deportados fueron abandonados en la frontera, alimentados solo de forma intermitente por la Cruz Roja polaca y algunas organizaciones de caridad judías. Desde Zbąszyn, Berta Grynszpan envió una postal a Herschel, en París, contándole lo que había pasado y pidiéndole que los rescatara y consiguiera su emigración a Estados Unidos, algo completamente fuera de las posibilidades de Herschel.

La postal, enviada el 31 de octubre, llegó a manos de Grynszpan el 3 de noviembre, un jueves. El 6 de noviembre, pasado el sabbat y el fin de semana, Grynszpan pidió a su tío que enviara dinero a sus padres. Pero Abraham quería esperar el desarrollo de los acontecimientos, ya que, por una parte era prácticamente imposible y, por otra, ilegal enviar dinero a un judío en Alemania, y, por último, no estaba claro dónde se encontraban exactamente los Grzynspan. Hubo una discusión, durante la que Grzynspan abandonó la familia de su tío, obteniendo 300 francos. Grzynspan durmió en un hotel barato y escribió una carta de despedida a sus padres, que se guardó en el bolsillo.

El 7 de noviembre de 1938 compró por 235 francos un revólver en una tienda de armas.Posteriormente se dirigió a la embajada alemana y pidió ver a un funcionario, sin nombrar a nadie en concreto. Fue recibido por el secretario del embajador Ernst von Rath, el funcionario más joven de los dos que se encontraban en ese momento de servicio. Grynszpan le disparó de inmediato cinco veces y lo hirió de tal gravedad, que von Rath murió dos días después.Grynszpan no intentó huir ni se resistió a ser detenido, identificándose de forma correcta a la policía francesa. Según el protocolo de la policía francesa, Grynszpan, antes de disparar, insultó a von Rath como un sale boche  y gritó que actuaba en nombre de los 12.000 judíos perseguidos.

A pesar de los mejores cuidados que podían prestar médicos franceses y alemanes, incluyendo el médico personal de Hitler, Karl Brandt, Ernst von Rath murió el 9 de noviembre. El 17 de noviembre, se realizó un funeral oficial en Düsseldorf, al que asistieron el mismo Hitler y el ministro de Asuntos Exteriores Joachim von Ribbentrop, acontecimiento al que se le dio mucha publicidad.

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Muerte de Adolf Hitler

La muerte de Adolf Hitler, jefe del Partido Nazi de 1933 a 1945, ha sido generalmente aceptada como un suicidio por disparo y envenenamiento con cianuro el 30 de abril de 1945. La falta de información pública referente al paradero de los restos de Hitler, los informes confusos y otras circunstancias que rodearon el evento, animaron los rumores de que Hitler podría haber sobrevivido al fin de la Segunda Guerra Mundial.

En 1992, la publicación de los registros mantenidos por la KGB soviética y por la FSB rusa confirmó la versión ampliamente aceptada de la muerte de Hitler, como fue descrita por el historiador británico Hugh Trevor-Roper;1 sin embargo, los archivos rusos no muestran lo que sucedió con el cadáver de Hitler.

Horas finales

Hitler estableció su residencia en el Führerbunker el 16 de enero de 1945, desde donde ejerció la presidencia de un Tercer Reich en proceso de desintegración, debido a que los Aliados estaban avanzando tanto por el este como por el oeste. Para finales de abril, las fuerzas soviéticas habían ingresado a Berlín y estaban librando una lucha hacia el centro de la ciudad, donde se encontraba laCancillería.

El 22 de abril, Hitler tuvo lo que algunos historiadores describen como una crisis nerviosa durante una de sus reuniones para examinar la situación militar, al admitir públicamente que la derrota era inminente y que Alemania perdería la guerra. Hizo salir a algunos de la habitación y quedó con Goebbels y Krebs. Hitler entró en un estado de histeria gritando que sus generales lo habían traicionado y que Alemania había sucumbido ante una sarta de traidores y cobardes; después salió de la habitación desmoronado anímicamente. La enfermera Erna Flegel declaró que Hitler parecía quizás 15 ó 20 años mayor tras esa última reunión con sus generales y temblaba fuertemente su mano del lado derecho.2

Expresó su intención de matarse y, más tarde, solicitó al médico Werner Haase que le recomendara un método confiable de suicidio. Haase le sugirió combinar una dosis de cianuroseguida de inmediato con un balazo en la cabeza. Hitler tenía una reserva de cápsulas de cianuro que había obtenido por medio de las SS.

El 28 de abril, Hitler se enteró del intento de Heinrich Himmler de negociar independientemente mediante la Cruz Roja Internacional, presidida por el conde Bernadotte, un tratado de pazy lo consideró como una traición; acto seguido ordenó la detención y ajusticiamiento del Hermann Fegelein, enlace de Himmler en el Búnker. Este hecho fue el punto de quiebra emocional para Hitler. Desde entonces, Hitler empezó a mostrar síntomas de paranoia, expresando preocupación sobre la autenticidad de las cápsulas de cianuro que había recibido por medio de las SS de Himmler, por lo que ordenó al doctor Haase que las probara con su perra Blondi. Como resultado, el animal murió de inmediato.3 Asimismo, se enteró de la ejecución de su aliado Benito Mussolini, víctima del populacho, y juró no compartir su misma suerte.

Después de la medianoche del 29 de abril de 1945, Hitler se casó con Eva Braun en una pequeña ceremonia civil en el interior del Búnker, teniendo como testigos a Magda y Joseph Goebbels, con la presencia de Traudl Junge, su secretaria, quien preparaba lo necesario para el testamento político. Antony Beevor sostiene que, después de tomar un modesto desayuno de bodas con su esposa, Hitler llevó a su secretaria Traudl Junge a otra habitación y le dictó su última voluntad y testamento. La redacción duró algo más de dos horas y se prepararon cuatro copias, que salieron inmediatamente a sus destinos. Firmó estos documentos a las 04:00 y luego se retiró a dormir (algunas fuentes señalan que Hitler dictó su último voluntad y testamento inmediatamente antes de su matrimonio, pero todas las fuentes concuerdan en la hora de la firma).

Suicidio y destino final

Al amanecer del 30 de abril de 1945, Hitler pidió reunir a todo el cuerpo médico y se despidió de él, ante la estupefacción y sollozos de los presentes. Recibió a Albert Speer, su ministro de armamento, quien le confesó varios desacatos respecto a sus instrucciones sobre volar fábricas y ciudades; Hitler lo despidió fríamente. Según Junge, Hitler quedó contemplando pensativo un cuadro del Federico el Grande en su despacho y luego a continuación ordenó que el personal que no fuese indispensable abandonara el Búnker. Hizo llamar aOtto Günsche y a Heinz Linge, sus ayudantes, y les dio estrictas instrucciones de cómo debían actuar en el momento del suicidio y qué hacer con su cuerpo y el de Eva Braun. Günsche inició los preparativos y llamó a Erich Kempka, el chófer de Hitler, para que de inmediato subiera bidones de gasolina hacía la salida del jardín de la cancillería.

Hacia el mediodía, se reunió con sus secretarias y almorzó silenciosamente una comida basada en pastas; luego se despidió de cada una de ellas regalándole una cápsula de cianuro. Posteriormente se despidió de la familia Goebbels, sin hacer caso a las peticiones de Magda Goebbels de no cometer suicidio.

Hacia las 15:30 horas, Hitler y Eva Braun se reunieron frente a la sala de mapas contigua al despacho privado y se despidieron de sus edecanes, Heinz Linge y Otto Günsche, quienes cerraron la puerta; un par de minutos después se escuchó un solo disparo ahogado.

Los edecanes esperaron unos 15 minutos y encontraron a Hitler doblado sobre si mismo en un sillón exhibiendo una mueca deformada en su boca, con una pistola Walther PPK de 7,65 mm caída de su mano derecha y con un hilo de sangre manchando la cara del líder. Eva Braun no alcanzó a percutir su arma y estaba tendida a lo largo del diván con los ojos aún abiertos; el efecto del cianuro no le permitió el uso del arma.

Linge relató de primera mano lo que vio en el despacho de Hitler:

-“·Cuando abrí la puerta de su habitación, me encontré con una escena que nunca olvidaré: a la izquierda del sofá estaba Hitler, sentado y muerto. A su lado, también muerta, Eva Braun. En la sien derecha de Hitler se podía observar una herida del tamaño de una pequeña moneda y sobre su mejilla corrían dos hilos de sangre. En la alfombra, junto al sofá, se había formado un charco de sangre del tamaño de un plato. Las paredes y el sofá también estaban salpicados con chorros de sangre. La mano derecha de Hitler descansaba sobre la rodilla, con la palma mirando hacia arriba. La mano izquierda colgaba inerte. Junto al pie derecho de Hitler, había una pistola del tipo Walther PPK calibre 7,65 mm. Al lado del pie izquierdo, otra del mismo modelo, pero de calibre 6,35 mm. Hitler vestía su uniforme militar gris y llevaba puestas la insignia de oro del Partido, la Cruz de Hierro de Primera Clase y la medalla de los heridos de la Primera Guerra Mundial; además, llevaba puesta una camisa blanca con corbata negra, un pantalón de color negro, calcetines y zapatos negros de cuero.

Heinz Linge

De inmediato, se sacaron ambos cuerpos envueltos en una alfombra, Linge y Günshe transportaron el cuerpo de Hitler en la alfombra, mientras que Martin Bormann y Erich Kempkatrasladaron a Eva Braun, Bormann trató con muy poca consideración dicho cuerpo y fueron subidos hacia el patio de la Cancillería, siendo depositados en un agujero de obús; Günsche roció ambos cuerpos con unos 200 litros de gasolina, ante la imposibilidad de acercar un cerillo a causa de la brisa, Bormann hizo un antorcha que prendió y se la pasó a Erich Kempka y les prendió fuego; estaban presentes Goebbels y otros dignatarios.

La caída de obuses rusos en el patio impidió seguir en el exterior, por lo que los restos no se consumieron completamente y fueron enterrados superficialmente. Fueron encontrados el 9 de mayo por una unidad especial soviética de la SMERSH. Las piezas dentales intactas fueron comparadas con archivos dentales suministrados por una ayudante del dentista de Hitler y ratificados. De todos modos, los rusos no divulgaron mayor información, desencadenando toda suerte de mitos, que perduran hasta el día de hoy.

Los rusos llevaron los restos a un cuartel en Magdeburgo, junto a los restos de la familia Goebbels, y los enterraron en un jardín. Sólo altos y contados funcionarios de la NKVD sabían donde estaban y permanecieron hasta 1970, año en que fueron destruidos por orden del premier Yuri Andropov.

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